
Me han preguntado un par de veces, ¿porqué llamo mantarrayas a mis poemas?
La respuesta tal vez no sea tan sencilla o lógica como la gente espera, ni tampoco tan profunda o inspirada. Simplemente hace muchos años utilicé la metáfora de referirme a mis poemas como mantarrayas al describir su suave vuelo en el agua y llamarlas mensajeras, que llevaban mis palabras a una isla lejana.
Al releer este poema tiempo después, me gustó el término y adopté el nombre de mantarrayas para los cuadernos que llenaba, y eventualmente, para todo aquello que escribía.
Así he ido recolectando colecciones de mantarrayas que vuelan hoy por muchos lugares, y ahora finalmente en un espacio público, para que aquellos que no las conocen puedan leerlas, y los que ya las conocían, puedan recordarlas.
La respuesta tal vez no sea tan sencilla o lógica como la gente espera, ni tampoco tan profunda o inspirada. Simplemente hace muchos años utilicé la metáfora de referirme a mis poemas como mantarrayas al describir su suave vuelo en el agua y llamarlas mensajeras, que llevaban mis palabras a una isla lejana.
Al releer este poema tiempo después, me gustó el término y adopté el nombre de mantarrayas para los cuadernos que llenaba, y eventualmente, para todo aquello que escribía.
Así he ido recolectando colecciones de mantarrayas que vuelan hoy por muchos lugares, y ahora finalmente en un espacio público, para que aquellos que no las conocen puedan leerlas, y los que ya las conocían, puedan recordarlas.
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