oleajes llenos de ira
furia, oscuridad y neblina.
La marea viene del mar
y nos trae su melancolía.
Me siento en el faro
a mirar los islotes lejanos
y los pobres arrecifes
ser cruelmente azotados.
Una barca vuelve a lo lejos
luchando contra el rayo y el viento.
Es hora, para el viejo pescador
de volver a casa.
Si no lo logra antes de que obscurezca
su esposa e hijos se van a preocupar.
Yo trato de iluminar
hasta donde me es posible
su camino a seguir.
Miro de cuando en cuando
mi puerto deshabitado
las amarras durmientes
como inmóviles serpientes
que esperan la mañana impacientes
en que les toque amarrar tu barco.
Sé que andas navegando
en algún mar muy cercano.
Sé que era tu nave
la que vi hace lunas
encallada en una bahía vecina.
Pero ahora bogas en altamar
sola
buscando el puerto cálido
que puedas llamar hogar.
Por eso he venido aquí
al faro a iluminar la marea
a la orilla del azul
a hacerte señas.
Este es el puerto que buscas.
Hay luz, hay calor, hay seguridad
y una fuente
en el fondo de mi alma
donde puedes llenar
tus cántaros con amor.
Aquí el mar no es tan salado
porque no tiene tantas lágrimas.
Aquí el amanecer tapiza la playa
de conchas y caracoles
en los que podemos guardar nuestras voces
por si algún día nos ataca el silencio.
Aquí hay un oleaje sereno
que podemos sobrevolar juntos
al caer el sol
al final de la marea.
Aunque hay tardes como esta
- es cierto -
en que la tempestad gira con ira
y el mar grita de desesperación.
Hay tardes en que las olas son amargas
y hasta la luna parece rancia
pero es el mismo océano
quien trae luego de nuevo la calma.
El trueno y el relámpago
regresan al fondo del mar.
Y quedaremos tú y yo
iluminando las arenas desde el faro
hasta que caiga la noche
y nos envuelva juntos
abrazados
y nos proteja hasta el amanecer
cuando miremos todo aquello
que la mar se ha llevado
y la marea ha devuelto.
Amor de mar
amar a mares
aférrate a tu barca esta noche
sobrevive a la tormenta
y sigue la luz
que gira en esta perdida playa.
Te tengo una taza de besos tibios
y abrazos recién horneados.
Tengo tu espacio, tu lecho
y hasta tu almohada.
Sólo faltas tú.
Hice al mar hace semanas
un cántico y una oración
que repito cada tarde
y cada mañana
llamando al sol y las estrellas
la luna y las sirenas
para que protejan tu alma de un naufragio
y te traigan pronto a casa.
Castillos de arena
besos en la sombra
sueños tejidos entre palmeras
y tú... y yo...
y la cálida luz nocturna
que alimenta el faro
con la combustión del amor.
furia, oscuridad y neblina.
La marea viene del mar
y nos trae su melancolía.
Me siento en el faro
a mirar los islotes lejanos
y los pobres arrecifes
ser cruelmente azotados.
Una barca vuelve a lo lejos
luchando contra el rayo y el viento.
Es hora, para el viejo pescador
de volver a casa.
Si no lo logra antes de que obscurezca
su esposa e hijos se van a preocupar.
Yo trato de iluminar
hasta donde me es posible
su camino a seguir.
Miro de cuando en cuando
mi puerto deshabitado
las amarras durmientes
como inmóviles serpientes
que esperan la mañana impacientes
en que les toque amarrar tu barco.
Sé que andas navegando
en algún mar muy cercano.
Sé que era tu nave
la que vi hace lunas
encallada en una bahía vecina.
Pero ahora bogas en altamar
sola
buscando el puerto cálido
que puedas llamar hogar.
Por eso he venido aquí
al faro a iluminar la marea
a la orilla del azul
a hacerte señas.
Este es el puerto que buscas.
Hay luz, hay calor, hay seguridad
y una fuente
en el fondo de mi alma
donde puedes llenar
tus cántaros con amor.
Aquí el mar no es tan salado
porque no tiene tantas lágrimas.
Aquí el amanecer tapiza la playa
de conchas y caracoles
en los que podemos guardar nuestras voces
por si algún día nos ataca el silencio.
Aquí hay un oleaje sereno
que podemos sobrevolar juntos
al caer el sol
al final de la marea.
Aunque hay tardes como esta
- es cierto -
en que la tempestad gira con ira
y el mar grita de desesperación.
Hay tardes en que las olas son amargas
y hasta la luna parece rancia
pero es el mismo océano
quien trae luego de nuevo la calma.
El trueno y el relámpago
regresan al fondo del mar.
Y quedaremos tú y yo
iluminando las arenas desde el faro
hasta que caiga la noche
y nos envuelva juntos
abrazados
y nos proteja hasta el amanecer
cuando miremos todo aquello
que la mar se ha llevado
y la marea ha devuelto.
Amor de mar
amar a mares
aférrate a tu barca esta noche
sobrevive a la tormenta
y sigue la luz
que gira en esta perdida playa.
Te tengo una taza de besos tibios
y abrazos recién horneados.
Tengo tu espacio, tu lecho
y hasta tu almohada.
Sólo faltas tú.
Hice al mar hace semanas
un cántico y una oración
que repito cada tarde
y cada mañana
llamando al sol y las estrellas
la luna y las sirenas
para que protejan tu alma de un naufragio
y te traigan pronto a casa.
Castillos de arena
besos en la sombra
sueños tejidos entre palmeras
y tú... y yo...
y la cálida luz nocturna
que alimenta el faro
con la combustión del amor.
Febrero 2000

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